– Sobre dignidad y autonomía

(Versió en català aquí)

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Nos equivocamos las que pensamos que para el 8 de marzo de este año ya tendríamos el anuncio en firme de la nueva ley de aborto. Aunque el gobierno del PSOE tiró en los meses de febrero y marzo numerosos “globos sonda” con los principales contenidos de la ley, se siguen dando ajustes y revisiones que, en la mayoría de los casos, significan retrocesos con respecto a lo que pensábamos que obtendríamos e incluso con respecto a lo que hemos tenido hasta ahora.

La propuesta de ley que hizo la ministra de igualdad hace unas semanas introducía una limitación que no estaba presente en la ley del 85, ya que reducía la capacidad de llevar a cabo un aborto por razones de peligro para la salud de la mujer a 22 semanas. Si recordamos, este supuesto no tenía limitación de tiempo hasta ahora. De esta manera, aunque es cierto que la nueva ley aumentará la dimensión libre del aborto al permitir a las mujeres llevarlo a cabo por propia elección, y sin tener que dar explicaciones a nadie, durante las primeras 14 semanas del embarazo, introduce un límite de tiempo en los casos de la salud de la mujer que antes no existía y, además, lo hace en el supuesto que ha sido utilizado de manera más frecuente por parte de las mujeres españolas durante las últimas décadas.

Sin embargo, la polémica no se queda ahí. Otro supuesto bajo el cual se ha podido abortar hasta ahora dentro de las primeras 22 semanas del embarazo ha sido el de graves malformaciones del feto. Esta limitación de tiempo ha sido ampliamente criticada por numerosas clínicas y organizaciones feministas, ya que un alto porcentaje de malformaciones se producen o se detectan después de las 22 semanas. En estos casos, las mujeres han tenido que o bien recurrir al supuesto de riesgo para la salud psicológica de la madre (situándose así en una posición de vulnerabilidad legal) o viajar a otros países como Francia o el Reino Unido, donde la ley no impone un límite si se detectan malformaciones graves. Esta última estrategia comporta, evidentemente, grandes incomodidades y gastos que no todas las mujeres se pueden permitir.

Con la reforma que plantea el gobierno se deja la puerta abierta a abortar más allá de las 22 semanas en aquellos casos en que las malformaciones sean “incompatibles con la vida”. Esta excepción no reconoce que hay casos de malformaciones que, aunque técnicamente son compatibles con la vida biológica no son compatibles con una vida digna, ya que derivan en secuelas muy graves, y que pueden incluir daños cerebrales, cardiopatías dilatadas, hemorragias ventriculares cerebrales o tumores fetales. Por ejemplo, de cada 12 casos de hidrocefalia detectados, 7 lo son por encima de la semana 23 de gestación. Este punto abre otra batalla ideológica sobre la conceptualización de vida digna y autónoma.

Los anti-elección, tanto los abiertamente derechistas como la liberal-democracia disfrazada de progre, han utilizado dos argumentos para limitar a 22 semanas el aborto en el casos de malformación del feto. El primer argumento ha sido su pretendida lucha contra la discriminación de las personas discapacitadas. Es decir, y utilizando su lógica chapucera, si se interrumpe un embarazo por razones de malformación se está decidiendo que la vida de una persona con enfermedades graves o discapacidades tiene menos valor que la vida de una persona sana o Standard. El segundo argumento que justifica el límite de las 22 semanas es que el aborto, incluso en fetos con graves malformaciones no es justificable después de este plazo ya que aquéllos son viables para vivir fuera del vientre de la mujer “de forma autónoma”.

El primer argumento presenta la demagogia e inconsistencia tan a menudo presentes en las posturas anti-elección. Es decir, su moralismo les permite denunciar la vulnerabilidad de los fetos y estigmatizar y criminalizar la postura que dice que, en caso de nacer, su vida estaría llena de padecimiento. Por otra parte, su ideología y praxis política les lleva a ignorar la fragilidad de las personas que ya han nacido. Ante su cínica defensa de los desprotegidos, yo me pregunto si sienten tanta preocupación por la discriminación de las personas discapacitadas (las que ya están entre nosotros) a la hora de garantizar recursos para su cuidado, por su integración social y laboral, por la promoción de su autonomía, por la eliminación de barreras arquitectónicas y por la lucha, en general, contra toda forma de exclusión, marginación, invisibilización y opresión por razones de discapacidad física y mental en nuestra sociedad. ¿Y qué hay de la tendencia de la derecha de reducir recursos públicos que garanticen la asistencia sanitaria, el apoyo a las familias, a las madres solteras, en los sectores sociales más vulnerables? ¿Alguna vez se han planteado denunciar la división sexual y social del trabajo, que deriva en que el estado, el capital y la sociedad dependan del trabajo invisible y no remunerado de las mujeres para reproducirse y sobrevivir? ¿Si la vida de las personas enfermas, discapacitadas y las desfavorecidas en general tiene tanto valor como la del resto, porqué la derecha ultradefensora del neoliberalismo patriarcal insiste en dejarlas fuera de los márgenes del sistema y discriminarlas? ¿Porque hablan de la inclusión antes de la vida y no durante la vida?

El segundo argumento, el que establece que es inadmisible interrumpir el embarazo en los casos en que el feto, aunque tenga graves malformaciones, pueda vivir fuera del vientre de la mujer “de forma autónoma”, tampoco tiene desperdicio. ¿Qué quiere decir autonomía? ¿Autonomía quiere decir ser capaz de respirar? ¿Tener un corazón que late solo? En los casos de malformaciones graves supuestamente compatibles con la “vida autónoma”, ¿quién es piensan estos señores y estas señoras tan compasivas que da de comer a las personas con discapacidades y enfermedades graves cada día? ¿Quién las limpia? ¿Quién vela por ellas? ¿Quién las lleva de paseo? ¿Quién les lee un libro? ¿Quién les da afecto? ¿Quién sacrifica una vida profesional o incluso personal para quedarse en su lado? ¿Se han preguntado en algún momento el trabajo, el esfuerzo, la abnegación de a quien permite que estas personas continúen vivas de “forma digna y autónoma” cada mañana?

Se lo digo yo: los de las mujeres que renuncian a todo y están en su lado hasta que se mueren, las mismas mujeres a las que no se los le permitió escoger qué hacer con su propio cuerpo en el momento en que se podrían haber evitado dos vidas llenas de dolor y sacrificio: la suya y la de su hijo.

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