– Las mujeres estamos de Actualidad

cartel aborto

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No es ningún secreto que el género no ha estado nunca, ni lo está hoy en día, en el centro de aquello que normalmente entendemos como política (la de verdad). Y es que, aunque durante los cinco años de Zapatero “se ha hecho política de género” con “medidas” como la Ley de Dependencia, los matrimonios homosexuales, la ley de igualdad, la de violencia de género e incluso la creación de un gabinete paritario, una no puede evitar la sensación de que el género es una especie de tirita o premio de consolación que sirve para lavar caras, para apaciguar descontentos pseudo progresistas o para estar a la altura de los tiempos. Ser no feminista (que no es lo mismo que no ser feminista) ya no es una opción, y a menudo el género se convierte en moneda de cambio para conceder pequeñas modificaciones para que en realidad no se modifique nada.

No se sólo un problema de los políticos, sino también de los medios de comunicación y de la sociedad en general. Y si no, mirad los periódicos de los últimos meses. Público, por ejemplo. El Estado español lleva casi un año inmerso en una reforma de ley que alteraría la penalización del aborto por primera vez en 25 años; una reforma de ley que ha movilizado en los sectores más recalcitrantes y conservadores de la sociedad y la iglesia, que ha creado debates y disputas entre la clase médica, política y en el seno del mismo movimiento feminista. Una reforma que, a pesar de sus grandes carencias, pone en duda por primera vez que una mujer tenga que ir a la prisión por el hecho de decidir que no quiere ser madre en aquel preciso momento. Teniendo todo eso en cuenta, no he podido más que sorprenderme durante todo este tiempo cada vez que he abierto el diario y he encontrado las noticias, reportajes y entrevistas sobre esta reforma en la sección de Actualidad. Nunca durante estos meses ha estado ninguna noticia sobre aborto en el apartado de Política de Público. En cambio, hemos tenido que soportar dolorosamente los detalles más escabrosos sobre los trajes del señor Camps o las declaraciones escandalosas del señor Berlusconi. Y el destierro a Actualidad no se ha limitado al aborto: todos el artículos sobre dependencia, sobre violencia de género, sobre violencia homófoba, sobre machismo al mercado laboral, etc. han estado igualmente recluidos en este apartado del diario que a priori me hace pensar más en el Duque de Alba que en información políticamente relevante.

¿Qué hace que las mujeres encajamos más en la Actualidad que en la Política? ¿No es Actualidad en todo caso un sinónimo de Sociedad o de Cosas de la Vida? ¿Es que los acontecimientos o las políticas que nos afectan a las mujeres son reducibles a meras anécdotas o curiosidades? ¿Qué hace que sean menos políticas que otros titulares?

El feminismo, tanto la práctica como la teoría, la política feminista en definitiva, está en el centro de mi vida. Además de seguir creciendo como feminista, uno de mis principales retos es seguir trabajando para que el anticapitalismo sea cada vez más violeta y el feminismo sea cada vez más encarnado. Sin ningún tipo de duda, tienen que ir de la mano. No obstante, a menudo tengo la sensación que el trabajo feminista es percibido como marginal y secundario. Y no hablo sólo de la extrema izquierda, sino en general. La reclusión de cualquier información relacionada, aunque remotamente, con la vida de las mujeres en el apartado de Actualidad de Público no es sino uno (pequeño) síntoma más.

Dicho esto, sin embargo, de repente también pienso en la reciente incapacidad del Consejo General del Poder Judicial, por primera vez en sus 29 años de historia, de informar de manera no preceptiva sobre un proyecto de ley. Este hecho sin precedentes ha tenido lugar, como seguramente ya sabéis, en el contexto del anteproyecto de ley del aborto. Y no puedo evitar pensar en la incongruencia que supone que las mujeres ocupemos un lugar tan secundario en el diario (y en tantos otros ámbitos) y que a la vez plateemos dilemas tan insalvables en las altas instituciones. ¿Qué somos? ¿Invisibles o peligrosas? ¿Por qué todo lo que nos rodea aparentemente parece tan secundario y a la vez crea tanto conflicto? ¿Es el género inofensivo por su invisibilidad y marginalidad o es que quizás se le invisibiliza y margina porque es peligroso? ¿Qué vinculación tiene el género con el estatus quo en el sentido más amplio como para que hombres aparentemente “racionales” formados en la tradición liberal tengan dilemas morales a la hora de apostar por defender el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo? ¿Es la moral? ¿Es la indiferencia? ¿Es el privilegio? ¿Nos ignoran sin darse cuenta o nos quieren ignorar para evitar revuelos? ¿Se duermen con nosotros o les quitamos el sueño? ¿Estamos de Actualidad por negligencia o por (su) empeño?

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