Bolonya

Manifestación en Barcelona contra Bolonia y la represión policial: “¡estos jóvenes son los que pueden cambiar este puñetero mundo!”

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He llegado al Centro de Barcelona del trabajo y me he dado cuenta de que eran casi las ocho. Se me hacía tarde para la manifestación. He pasado un momento por casa para dejar las cosas y coger la cámara y he empezado a andar rápido hacia Plaça Universitat. De camino hacía allí he visto las calles llenas de Mossos. El Portal de l’Àngel, las calles que rodean Plaça Catalunya, la calle Pelayo… mientras esperaba ante un semáforo para cruzar, oía como una señora de unos setenta años conversaba con un mosso d’esquadra y le decía que los estudiantes no son lo suficientemente maduros como para entender nada. El mosso asentía y la mujer seguía hablando. Yo la oía y me iba preguntando qué iba a pasar esta noche. Me he cruzado con unos chicos jóvenes que iban riéndose mientras decían que todo el mundo “iba a recibir esta noche”. A mí en realidad en ese momento lo que más miedo me daba era encontrarme una Plaça Universitat vacía. Me preocupaba que, ante la incertidumbre respecto al cariz que iba a tomar la manifestación, hubiese gente que hubiera decidido quedarse en casa. Que dejaran a los estudiantes solos. Que dejaran a la lucha coja.

Al acercarme a la plaza y poder vislumbrar el gentío, he sonreído y me he relajado. Si el miércoles pasado estaba llena, hoy la gente no cabía en ella y ocupaba las calles que la rodean. En la cabeza de la manifestación se había colocado a profesores, que anunciaban que “Bolonya es futuro caduco”. Los fotógrafos invadían la parte izquierda de la plaza, las televisiones y las radios se colocaban para retransmitir la manifestación en directo, la gente se preparaba para recorrer una noche que no se sabía cómo iba a acabar.

Una de las preocupaciones que había era que se iba a intentar bajar por las Ramblas hacia Plaça Sant Jaume a pesar de las prohibiciones. Éste era uno de los primeros detonantes que podían derivar en violencia y represión. Sin embargo, sobre las 20:15 ha empezado a correr el rumor de que el trayecto de la manifestación había cambiado. Y efectivamente, en un dribbling a los dispositivos de seguridad y represión que ya estaban instalados por toda la zona, lo que era la cola de la manifestación se ha convertido súbitamente en la cabeza y lentamente hemos empezado a alejarnos del Centro intentando entrar en Ronda Sant Antoni. Al encontrarnos con la barrera policial, la manifestación ha girado a la derecha y hemos empezado a subir por la calle Aribau.

A partir de ahí, l’Eixample ha sido nuestro. Mientras recorríamos Diputación y virábamos por Calabria, docenas de vecinos se asomaban a sus balcones contemplando nuestro avance, el de más de diez mil personas gritando “llibertat d’expressió, policia no!” y “Què direm, què direm? no a Bolonya, no a Bolonya! Què farem, què farem? lluitarem, lluitarem!” y nos aplaudían, mostraban pancartas, nos tiraban flores o improvisaban caceroladas en señal de apoyo. La improvisación de la ruta ha derivado en sorpresa y confusión. El tráfico ha estado cortado durante horas, los mossos no sabían donde ponerse, los helicópteros intentaban en vano predecir nuestro siguiente paso. La preocupación por el cariz de la manifestación ha ido convirtiéndose en euforia, y los coros contra Bolonya, contra la crisis y contra el gobierno burgués en Catalunya han ido aumentando. Las estudiantes y no-estudiantes alzaban sus flores y libros como armas. La sensación de estar tomando las calles, de estar tomando la ciudad se ha ido incrementando a medida que nos acercábamos al Barrio de Sants. La sede de Esquerra Republicana ha sido rociada de pintura roja como denuncia a la mercantilización que este partido, que este gobierno, quieren hacer de la educación pública. Hoy Barcelona ha vibrado.

Esta mañana los medios de comunicación acusaban a los estudiantes barceloneses de querer desafiar a los Mossos con esta manifestación ilegal. Y, aunque por razones distintas a las que diarios como la Razón argüían, lo de hoy ha sido un desafío: a la obsesión del govern por querer controlar y encorsetar a las luchas, a la caracterización de los estudiantes como provocadores, criminales o terroristas, a la criminalización de los movimientos sociales en general, a un sistema político-económico que arrasa, destruye, margina, tortura, mata. Entre cánticos, euforia y sensación de triunfo, tanto estudiantes como no-estudiantes han dado, durante tres horas, una lección de creatividad, de democracia y de dignidad.  Los estudiantes mostrando que, a pesar de las porras y acoso, la lucha no se ha acabado. El resto por estar ahí, por acompañar, por hacerse la lucha suya. Hoy Barcelona ha hablado.

Justo antes de entrar por la Avenida Roma ha llegado un compa de IA de Bilbao explicando que ha bajado de Euskadi porque tenía que estar en Barcelona en un día como éste. Nos contaba que había tenido que andar veinte minutos para llegar de la cabecera de la mani hasta donde estábamos nosotros. Si te subías a las vallas podías ver una marea de gente sin principio ni fin. Después de pasar por la Plaça de Sants y al llegar a una enanísima Plaça Osca donde no cabían ni una fracción de los manifestantes, se han leído manifiestos, han hablado estudiantes, profesores, se ha advertido de la presencia de los polis de paisano y se ha felicitado a todo el mundo por el éxito de la protesta. Un compañero sindicalista andaluz ha cerrado la rueda de intervenciones expresando su orgullo por lo que había visto hoy en Barcelona y compartiendo que “las calles que hemos recorrido hoy nunca encontraron tanta dignidad”. “Estoy convencido” ha gritado “que los jóvenes que tengo delante son los jóvenes que pueden cambiar este puñetero mundo!”

Independientemente de la lectura política auto-indulgente y demagógica que seguro hará mañana el govern d’entesa de la ausencia de violencia en la protesta, hoy el movimiento estudiantil y la izquierda (la de verdad) ha vencido.  Y la victoria de hoy nos da mucha fuerza para seguir luchando: “Se va a acabar, se va acabar, se va a acabar la paz social!”.

El sábado más.

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Avui 26 de març: vaga i manifestació, 20 hores, Plaça Universitat (Barcelona)

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Per Coordinadora d’Assemblees d’Estudiants

Estimats companys i companyes:

Ens han arribat veus de diferents col.lectius que dubten en assistir a la manifestació d’avui dijous 26 de març a les 20:00 a la plaça universitat perquè creuen que és una manifestació contra la policia i que pot haver-hi individus que vagin a provocar conflicte.

Ens agradaria remarcar que:

. Aquesta manifestació reclama una paral.lització de l’EEES i l’obertura d’un debat obert sobre el futur de la universitat pública i recrimina la repressió que rep el moviment estudiantil i, en aquest sentit, fa un crit al dret que tenim d’expressar-nos lliurement la qual cosa no es pot demanar a cops de bastó.

. En vistes del que va succeir el passat 18M, els i les organitzadores han decidit que no es permetrà l’ús d’objectes contundents i que s’intentarà que ningú vagi encaputxat. És per això que s’ha estipulat una comissió de seguretat que vetllarà perquè es respectin aquestes premisses. Seguint aquesta linia es fa un crit a que els assistents portin llibres i flors ja que són aquestes les nostres armes i així ho volem demostrar.

Aprofitem per convidar a tothom que vegi a algú que distorssiona o que pretengui executar actes violents a que li faci un toc d’atenció: tots cuidarem que la manifestació sigui pacífica.

Recordem que en acabar acamparem tots junts a plaça universitat fins dissabte a les 17:00 i la plaça esdevindrà un centre de reflexió i formació.

Gràcies pel suport i fins aquest vespre a les 20:00 a plaça universitat

Manifestació “Bolonya s’aprova a cops de porra”

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Per CAE (Coordiandora d’Assemblees d’Estudiants)

Desde la comissió de dinamització de la CAE (Coordinadora d’Assemblees d’Estudiants) us volem convidar a la manifestació contra la repressió policial als moviments socials, organitzada conjuntament amb el SEPC i d’altres moviments socials.

Desde la trobada d’assemblees extraordinària hem valorat necessari donar una resposta pacífica, unitària i massiva a la violència exercida pels mossos d’esquadra el passat 18 de Març.

La Manifestació començarà a les 8 de la tarda a plaça universitat. La mani acabarà fent una acampada a la mateixa plaça universitat. La intenció de l’acampada és impulsar la manifestació contra la crisi del 28 de març, convertint la Plaça Universitat en un centre de formació, informació i difusió contra les conseqüències socials de la seva crisi.

Ens veiem a la manifestació el DIJOUS 26 de MARÇ a les 20h a Plaça Universitat

Comissió de dinamització de la CAE

La aparente inmutabilidad de IU

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Por Rosa Luxemburgo

Desde una visión al principio muy intuitiva, un grupo de jóvenes que integró dentro del antiguo Espacio Alternativo, hoy Izquierda Anticapitalista, se resistió a integrar dentro de Izquierda Unida al considerar que su burocracia interna y sus acuerdos institucionales eran un muro que impedía el desarrollo de un izquierda combativa y revolucionaria que pudiera servir de herramienta política para la trasformación social. Fuera hacía frío, pero había más libertad de movimiento.

Fue creciendo tanto la pata de Espacio Alternativo externa a IU, que en uno de los Encuentros confederales se teorizaba sobre las patas externa e interna de la organización. Secciones regionales enteras se adherían al proyecto negando su entrada en IU y muchos jóvenes que integraban al Espacio no querían ni oír hablar de su participación en la coalición de la izquierda liderada por Frutos o por Llamazares. El acuerdo de la salida de IU como corriente interna al que se llegó en los V Encuentros confederales de noviembre de 2007 fue en realidad una constatación de esa dinámica, en la medida en la que sólo una minoría, aunque muy visible, del antiguo Espacio Alternativo integraba ya en IU. Parte de esa minoría estaba ya cansada y desesperanzada con la situación interna de Izquierda Unida. Todo este recorrido nos ha señalado que en la militancia de IU te encuentras de todo: desde lo peor hasta lo mejor, como en cualquier casa. Pero una organización, entendiendo sus discrepancias internas, se ha de criticar políticamente por lo que hace y no por la suma de las bondades-maldades de sus militantes. Y en ese quehacer comprendemos cuál es el rumbo del conjunto de la coalición y las prioridades políticas de su dirección.

Puesto que los procesos se encuentran en constante cambio, siempre es lícito repreguntarse las mismas preguntas que antaño, por lo que seguimos intentando contestar a la pregunta ¿puede hoy transformarse IU aún en un partido de ruptura con el capitalismo fiel a la clase trabajadora? A la luz de los hechos, parece que la cosa está complicada. La brutal represión de los mossos en Barcelona arroja luz sobre estos asuntos.

El día 18, los mossos entran en el rectorado de la Universidad de Barcelona a petición de un rector, amante de la libertad y cercano a la progresía pueril del PSC, y con el consentimiento del ex-comunista Joan Saura, conseller de interior. Las dos brutales cargas que sucedieron al desalojo las conocemos por los medios. Hay que señalar que desde finales de la época franquista jamás la policía había entrado a un recinto universitario de la UB, lo que fue una victoria del movimiento estudiantil en la década de los 70. Las reacciones por parte del ámbito IU se hacen esperar. En primer lugar las juventudes de EUiA (IU en Catalunya) sacan un comunicado en el que no piden responsabilidades directas a Joan Saura. Acto seguido EUiA saca otro sin señalar responsables políticos.

Joan Saura, en una anodina declaración a la prensa, aduce algo así como errores técnicos en la carga policial. Por lo visto hay una represión “bien hecha” y otra “mal hecha” y para Saura, lo ocurrido fue un ejemplo de esto último. Willy Meyer condena la carga pero no exige responsabilidades políticas al conseller de ICV ¿Por qué? Sólo las juventudes comunistas piden responsabilidades políticas al conseyer y la salida de la coalición del tripartito catalán. IU y PCE hacen mutis por el foro. Precisamente un día después de lo ocurrido, con una visión política “astutísima”, IU e ICV anuncian que finalmente irán juntos a las elecciones europeas. El cabeza de lista será el propio Willy Meyer, el mismo que se cuida mucho en señalar directamente a Saura y exigir su dimisión.

Los hechos de Barcelona son excepcionales por su brutalidad y por ser ordenados directamente por la progresía oficial catalana, que le arrebata una vez más el supuesto monopolio de la violencia de estado a la derecha, quien se frota las manos ante lo ocurrido. Los estudiantes, vecinos, turistas, niños y periodistas que pasaban por allí han aprendido a saber quién manda. Lo que para Saura sólo es un problema de selección, para gran parte de la izquierda no oficial es una ejemplificación de la lucha de clases, en la que sólo la clase dominante posee el arma de la violencia. IU reza para que el vendaval pase lo antes posible. Sus alianzas con la burocracia de ICV y con las instituciones catalanas pasan por encima de las tímidas alianzas con el movimiento estudiantil que cuestiona la mercantilización de la universidad pública. De mantener el discurso anti-sistema, el pacto IU-ICV será una aberración para la inteligencia de la clase trabajadora. La gravedad de los hechos no pone en duda siquiera el pacto ante las europeas, no existe un comunicado oficial de IU ni del propio PCE que exija la dimisión de Saura y la depuración de los responsables políticos y policiales, no se cuestionan siquiera la participación en el tripartito catalán. Entre los acuerdos políticos de IU con ICV no existe una perspectiva de la lucha de clases, sino únicamente los cálculos sobre el número de votos como si de una suma algebraica se tratase. La política electoral se separa y devora a la política transformadora por los propios intereses de quienes ostentan cargos públicos y dependen de un puñado de votos. Los y las jóvenes del antiguo Espacio Alternativo no andábamos tan equivocados en nuestras posiciones frente a IU.

A la izquierda de IU sigue haciendo mucho frio y el espacio que compartimos se ensancha como una vieja camisa. Los hechos de Barcelona indican que hace falta levantar un referente político de la izquierda de clase que se oponga al avance del “sálvese quien pueda” y de la derecha social. Ante un panorama desolador, es el momento de la autoconstrucción en lo político y de impulsar la unidad en las luchas. Después ya veremos.

¿Aires de revuelta?

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Aún sobrevuelan los helicópteros la ciudad.  Ha sido un día intenso para el movimiento estudiantil y para la izquierda barcelonesa en general. Los estudiantes ocupando el rectorado de la UB desde hace cuatro meses eran despertados por los gritos y golpes de los Mossos d’Esquadra que llegaban para asestar un duro golpe al centro neurálgico del movimiento estudiantil catalán.

Los gritos, los golpes y la confusión se han prolongado a lo largo de la mañana, en la que los estudiantes veían como las fuerzas del “orden” cerraban la universidad y se llevaban a muchos detenidos. Las cámaras han mostrado de sobras la brutalidad que se ha utilizado para efectuar el desalojo. Lo que no sabemos aún es lo que ha pasado en los furgones: allí no hay cámaras ni ojo público. Pero amigos de detenidos han ido explicando a lo largo de la tarde que éstos han sido golpeados y torturados al llegar a las comisarías.

Tras varias acciones durante la primera mitad del día, el movimiento ha convocado una concentración en Plaça Universitat a las 8 de la tarde. Allá nos hemos juntado unas cinco mil personas pidiendo a gritos la dimisión de Saura y exigiendo la salida de los mossos de la universidad. Estábamos convencidos de que la manifestación sería “tranquila”. Bastante en evidencia se había puesto el Govern d’Entesa con la represión de la mañana como para volver a la carga en el puro centro de la ciudad y con una movilización de miles de personas. Pero hoy nada ha cuadrado y las cuentas nos han salido todas mal. Los Mossos han rodeado la manifestación y nos han impedido bajar por La Rambla. Allí ha habido la primera carga. Hemos virado entonces en Plaça Catalunya y nos hemos dirigido hacia Via Laietana pasando por el Carrer Fontanella. Se ha avanzado con rabia, con fuerza, con combatividad… La presencia de Mossos ha ido aumentando a medida que bajábamos hacia Plaça Sant Jaume y, un poco antes de Jaume I ha empezado la carga directa. Los Mossos, docenas y docenas, estaban fuera de sí. Han golpeado sin mirar a quién ni a dónde. Los porrazos se han multiplicado y han forzado a la mayoría de los manifestantes a meternos por los callejones del Born y del Gòtic. Una compañera de Revolta ha sido golpeada en la barriga y en la pierna.

A partir de entonces hemos estado donde ellos nos querían, ya que el escenario del juego se ha convertido en una ratonera y, a pesar de que cientos de personas, ya desperdigadas, hemos intentado avanzar hasta Pla de Palau, los furgones han recorrido las calles estrechas y han seguido golpeando. Cuando llegas ahí estás perdida, porque en esas calles no hay cámaras, ni testigos ni pruebas. Muchos negocios han comenzado a bajar sus persianas y algún que otro comerciante nos ha abierto la puerta para que pudiéramos protegernos. Mis compañeros y yo hemos acabado en un restaurante con varios estudiantes y, mientras nos sentábamos un momento, una joven ha empezado a gritar con rabia, casi con histeria, preguntando a todos y a nadie “si no nos dábamos cuenta de lo que está pasando en esta ciudad. Están torturando a estudiantes!”

Creo que no estábamos preparados para esto. Mentalmente quiero decir. A pesar de que la tensión ha ido subiendo durante los últimos meses, nunca pensé que el govern decidiría atajar por lo sano, por lo bruto, por lo fascista. Pensaba mientras buscábamos un bar alejado de los furgones que hay que ser gilipollas para repartir porrazos entre estudiantes jóvenes y gente no tan joven en el mero centro de Barcelona en un día como éste. ¿Realmente el govern había agotado todas sus posibilidades para llegar a una “solución” tan deslegitimadora? ¿para ponerse (de nuevo) en evidencia de esta manera? Mientras intentaba animarme pensando, recordando vagamente a Gramsci, que quizás estén desesperados, un compañero me ha replicado que “lo hacen porque se lo pueden permitir: no tienen a nadie a la izquierda”.

Pero si que tienen a alguien. Nos tienen a nosotros. A los miles de personas que estábamos hoy en la calle. A los muchos que nos estamos organizando y trabajando duro para construir una alternativa política a la izquierda institucional: que sea combativa, que sea radical, que mire al sistema de frente, que lo  sacuda, que lo cambie de arriba abajo. Y nos tienen para rato. Somos pocos y pequeños, pero mañana volveremos y seguiremos estando al lado de l@s estudiantes, de las trabajadoras, de todas las personas que están cargando sobre sus espaldas no sólo esta crisis sino el peso entero del sistema desde hace demasiado tiempo. Quizás la crisis y los mossos estén imparables… pero también nosotros. Huelo aires de revuelta y no creo que el olfato me traicione esta vez.

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img_4494Inicio de la manifestación por Carrer Pelai

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img_4504Pasando Plaça Catalunya después de que los Mossos impidieran a la manifestación bajar por La Rambla

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img_4523Justo antes de la carga policial

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Noticia i vídeo de la represión en la Vanguardia.es

Crónica en Yahoo noticias Argentina

En este artículo de Esther Vivas podéis encontrar, además de un análisis magnífico, otro video de las cargas policiales de ayer por la noche en Barcelona