Querido demócrata español

Sandra Ezquerra | El proceso soberanista catalán ha arrojado luz sobre una contradicción mal cabalgada por una parte importante del progresismo español. El apoyo de la izquierda, estandarte histórico de la lucha por los derechos y las libertades colectivas, a la celebración de la consulta en Catalunya ha estado en los últimos años marcado por la tibieza, e incluso no han faltado voces entre sus filas que han embestido contra ella. Las principales razones esgrimidas han sido que el proceso soberanista se encuentra desde sus inicios hegemonizado por la derecha catalana y responde de manera inequívoca a sus intereses. Siguiendo esta lógica, el gobierno de Artur Mas estaría utilizando la consulta para camuflar sus políticas antisociales, políticas muy parecidas a las impuestas por el Partido Popular desde el gobierno español, y el apoyo de ciertos sectores de la izquierda catalana al proceso soberanista estaría favoreciendo la agenda política, social y económica de las clases dominantes, yendo en contra, de esta manera, de las reivindicaciones históricas de las izquierdas.

Ante esta posición resulta necesario realizar dos consideraciones. En primer lugar, y dando momentáneamente por buena la afirmación de que el proceso catalán se encuentra liderado por la derecha, me resulta difícil comprender la debilidad del apoyo a un derecho que, como el de la audeterminación, goza de una inequívoca condición democrática. Si aceptamos, tal y como la izquierda ha hecho históricamente por lo menos sobre el papel, el axioma de que una comunidad debería tener derecho a decidir sobre su propio futuro, la única postura coherente resultante es, independientemente de quién capitanee el rumbo de dicho proceso, defender sus concreciones prácticas en contextos geográficos, políticos, históricos, culturales y económicos específicos. La Catalunya contemporánea no es, por supuesto, ninguna excepción. Sorprende la justificación de la desafección reinante entre la izquierda española hacia el proceso soberanista catalán por la supuesta hegemonía de la derecha ya que, la impulse quién la impulse, una reivindicación democrática, democrática es.

El debate, sin embargo, deviene aún más complejo. No cabe duda de que Convergència i Unió ha aprovechado la crisis económica y el descontento social resultante para reforzar sus posiciones en relación a la cuestión nacional, de la misma manera que llevan más de dos años utilizando el sentimiento soberanista de la sociedad civil catalana para desviar la atención de ésta de los profundos recortes sociales que le han sido impuestos en los últimos años y contra los que, antes del estallido soberanista de 2012, salió de forma masiva a las calles y plazas de todo el país. La crisis, a su vez, tal y como afirma Carlos Taibo, ha contribuido a generar un escenario de alejamiento y descrédito de la ciudadanía hacia las instituciones españolas, descrédito favorecido también por los escándalos de corrupción que han rodeado a la cúpula del Partido Popular y a la misma Casa Real (sin olvidar los protagonizados por aquellos que frecuentan el palco del Palau de la Música), así como por la incapacidad de la mayoría de los partidos herederos de los pactos de 1978 de dar respuestas a las crecientes exigencias democráticas y participativas desde mayo de 2011. Si bien todo ello juega sin duda a favor del gran apoyo ciudadano al proceso soberanista en Catalunya, no debería conducir a nadie a tratar dicho proceso y la derecha catalana como si fueran la misma cosa o aspiraran a caminar en la misma dirección.

Poco dice en realidad de la izquierda española su caracterización de la ciudadanía de Catalunya, y más concretamente de la izquierda catalana, como si no supiéramos quién es Artur Mas y nos estuviéramos dejando manipular de manera inocente por él y sus compadres. Ante tal despropósito y condescendencia, empieza a ser urgente que desde el oeste y el sur del Ebro se entienda que el proceso soberanista catalán, lejos de ser monolítico, se encuentra lleno de pluralidad y tensiones. No sólo no ha sido hegemonizado nunca por Convergència i Unió, sino que Artur Mas lleva dos años arrastrado por un tsunami ciudadano que en vano ha intentado hacer suyo, y su partido no ha dejado de perder apoyo social y electoral desde el año 2012 a favor de una fuerza como Esquerra Republicana de Catalunya. En el mismo período han surgido nuevos movimientos sociopolíticos con vocaciones electorales mayoritarias, como el Procés Constituent, Guanyem Barcelona o el mismo Podem, que, lejos de apostar por un seguidismo acrítico al soberanismo transversal del Govern, han sido capaces de identificar en el actual contexto una oportunidad para vincular las reivindicaciones nacionales con otras de carácter social y democrático. Las encuestas electorales muestran además que esta defensa del derecho a decidir desde las izquierdas no se limita a siglas partidistas cuando anticipan que una confluencia de todas ellas podría situarlas, en próximas convocatorias electorales, en el primer o segundo puesto de las principales instituciones catalanas.

Frente a este escenario cruzo los dedos para que la izquierda española se sitúe a la altura de las circunstancias y tenga mucho valor. Los cruzo para que tenga el coraje, en primer lugar, de autoexaminarse de manera honesta y, en lugar de rebatir las aspiraciones nacionales de sus camaradas catalanes con purismos ideológicos, se pregunte hasta qué punto no está cayendo en ese nacionalismo del que últimamente nunca se habla, el español, que, al igual que el catalán, nacionalismo es, pero, a diferencia de aquél, niega el derecho a la autodeterminación. La historia nos ha enseñado con creces que el internacionalismo mal entendido no debería ser nunca coartada de patriotismos silenciosos. Cierto es que la derecha catalana no ha sido nunca solidaria, pero tampoco lo ha sido la española. ¿Acaso no barren las dos para casa sea en forma de fronteras, de sobres y/o de bolsillos? ¿Acaso no defienden las dos a sus castas más aún de lo que defienden sus banderas?

En segundo lugar, ojalá la izquierda estatal sea capaz de diagnosticar la pluralidad política y social del soberanismo catalán y comprender, de esta manera, que las reivindicaciones nacionales permiten en estos momentos en Catalunya abrir un debate sobre el modelo de país, debate en el que la derecha se encuentra profundamente incómoda y que la izquierda aprovecha para poner sobre la mesa reivindicaciones sociales y democráticas por las que lleva años batallando. En tercer lugar, espero que la izquierda española dé apoyo a todos los espacios sociales y políticos progresistas que ahora mismo en Catalunya ven la centralidad de la cuestión nacional como una oportunidad para vincular libertades democráticas con derechos sociales y económicos; espacios que, como bien expone Jaime Pastor, parten del demos y no del etnos; buscan contribuir a la profundización del conflicto centro-periferia en aras de poner en jaque a un régimen español putrefacto y en vías de descomposición; y se empeñan en empujar en la misma dirección y con las mismas aspiraciones que los y las demócratas del resto del Estado español: deslegitimar a un gobierno español de raíces, talantes y comportamientos antidemocráticos, contribuir al inicio de una ruptura constituyente desde los márgenes y conquistar la soberanía real y plena para todo el mundo.

Es por todo ello que te pido a ti, querido demócrata español que me lees, que no nos dejéis solos. Ahora más que nunca necesitamos que seáis nuestra voz y nuestros puños levantados. Necesitamos que rompáis el monopolio que el Partido Popular y amplios sectores del Partido Socialista Obrero Español creen ostentar sobre una España unida, intolerante, sorda. Mostradles, como nosotros hacemos, las otras Españas: las Españas rebeldes, las Españas que saben escuchar, las Españas diversas, las Españas demócratas. La tensión política entre el gobierno español y amplios sectores del pueblo de Catalunya se intensifica y no cabe duda de que en las próximas semanas hará estallar más de un termómetro. Queremos votar y tenemos todo el derecho. No hay duda de que habrá muchas más probabilidades de que podamos hacerlo si rompéis vuestro silencio y, no cabe duda tampoco de que nuestro voto, nuestra rebeldía y nuestro grito harán más plausibles los vuestros. El rival es común. Nosotras y nosotros nunca lo hemos olvidado. Espero que no lo hagas tú tampoco.

Artículo aparecido en Público el 14/9/2014

14 comments

  1. Simpatizo con vosotros, con Guayem y con todo lo que sea que decidamos entre todos todo. Además vivo en Bcn y no me siento especialmente español, pero si soy demócrata y de izquierdas. Es difícil que la gente como yo sintamos simpatía por todo el “proceso”. Desde el principio se ha mostrado como autónomo, y que no necesitaba de dar cuentas a los demás, incluida la legalidad y la ciudadanía española. Sé que es prácticamente imposible que PP y PSOE colaboren en montar un referendum, pero eso no es óbice para señalar que tampoco el proceso está siendo demasiado democraticamente ortodoxo. Ya sé que responde a un mandato del Parlament, pero se está haciendo a “correcuita” por razones que no son especialmente demócratas: 300, 11-9/9-11, propaganda por todos partes (viure lliure!), ¡la pregunta!, etc. y todo con la arrogancia de que no es necesario pactar ni si quiera consultar con el gobierno central, sino que éste solo debe aceptar. Si no siento ninguna simpatía por el gobierno central ni por todo el aparato post-transición, tampoco lo siento por los que se saltan las instituciones cuando les interesa por muy lamentables que estas sean. ¿Así va a ser la transición a un nuevo estado-nación? ¿Pasaremos por encima de todo lo que no nos guste? Lo digo porque el Procest Constituyent es algo mínimo visto desde la impresionante ola que es el nacionalismo catalán (por desgracia).
    Ojala se pueda votar el 9-11/11-9, ojala la frontera que se construya entre Cataluña y el resto de España no sea muy alta (por cierto hay Cataluña debajo del Ebro, y España encima y al oeste), y ojala os deis cuenta que desde “el proceso” se ha sido bastante prepotente con el resto de España, y todavía más con las izquierdas, como para que además ahora nos pidáis cuentas. Hay mucho que luchar y poner una frontera donde no la hay no es una prioridad para el que quiere cambiarlo todo.

    1. Querido/a Mentol, muchas gracias por tu comentario. El artículo no busca realizar una defensa a ultranza del proceso soberanista catalán (con el que yo misma tengo muchas discrepancia) sino visibilizar su heterogeneidad y mostrar las razones por las que vale la pena dar apoyo explícito desde la izquierda (la catalana y la estatal). Y, por supuesto, es eso lo que se defiende desde el Procés Constituent.

  2. Entiendo vuestra postura y respeto profundamente el derecho de los pueblos a decidir, pero…creo que hay mucha incomprensión entre el pueblo catalán y el pueblo o pueblos españoles. No sólo es cuestión de que veamos el proceso independentista como una iniciativa de la derecha, hay muchas más cosas debajo..

    Como castellana creo que los catalanes os habéis ensimismado en vuestra identidad y os habéis olvidado completamente de nosotros durante décadas. No sabéis cómo nos sentimos y no comprendéis todo lo que hay debajo. La izquierda española se siente como una idiota, porque ha apoyado el nacionalismo catalán en contra de su propio sentimiento nacional pero se ha encontrado a un pueblo y a una izquierda catalana sólo preocupada por lo suyo. Se ha encontrado una injustísima ley electoral que la ha maniatado y a unos partidos nacionalistas que se apoyan en esa misma ley para ser partidos visagra y controlar Madrid.

    ¿Ha protestado la izquierda catalana contra la ley electoral?¿se ha preocupado por la despoblación de la meseta, ha hecho algo para denunciar las vacaciones fiscales vascas o ha ayudado a la izquierda castellana a salir del histórico caciquismo de estas tierras? No, no os habéis preocupado nunca de nosotros.
    Ahora queréis que os ayudemos….¿por qué deberíamos ayudaros?
    Tenéis derecho a decidir, pero no sé si vais a conseguir que no os dejemos solos….hace mucho tiempo que vosotros nos dejasteis solos.

    1. Querida Marga, muchas gracias a ti también por tu reflexión. A mi nunca se me ocurriría pedirle a la izquierda española apoyo para el nacionalismo catalán, con el que ni siquiera yo me siento identificada. Ni siquiera estoy hablando de dar apoyo a opciones independentistas, sino a poder ejercer con libertad el ejercicio del voto para poder decidir. La izquierda catalana, como la castellan o la de otros lugares del Estado español, ha luchado contra los desahucios, contra los recortes, contra las centrales nucleares, contra la Ley Gallardón… no porque afectaran a catalan@s o a español@s sino porque son profundamente injustos. No estamos hablando de corporativismos territoriales, al menos yo no lo hago, sino de libertades, democracia y solidaridad.

    2. Me ha parecido muy interesante pero no he entendido eso de la despoblación de la meseta. He vivido en Las Rozas y Majadahonda. Y me parece que allí se ha poblado y a mansalva, además de ser donde viven diputados y senadores….

      1. ay, Xabier, ¿no has estado nunca en Soria, en Tierra de Campos, en la Carballeda, en las Merindades, en Teruel aunque ya no sea meseta? ¿no has vivido en pueblos que no tienen ni siguiera un bar ?¿no has vivido la experiencia de hacer un viaje en bicicleta de 60 kilómetros y tener que llevarte toda la comida que vas a consumir aunque atravieses un montón de pueblos en los que no se puede comprar siquiera comida porque no hay tienda, sólo se abastecen de comercios ambulantes? ¿se te ha ocurrido cruzar la frontera entre las Merindades y Vizcaya? es alucinante, 50 veces más población en un lado que en otro, y son idénticos geográficamente y todavía la gente se va a la zona más poblada!.

        El problema es que toda la población está concentrada en esa ciudad centralista que no es Castilla, es España, es la representación de los desequilibrios y la insensatez de esto que algunos llaman país y otros estado pero a mi sólo me parece un desastre.

        Si es que me estás dando la razón, Xavier, no nos conocéis lo más mínimo,no tenéis ni idea de lo que pasa por aquí, lo que no es extraño porque casi no lo sabemos nosotros, nuestros medios de comunicación son totalmente caciquiles y sólo hablan de lo bien que lo hacen los políticos….ah, y de la política catalana y vasca, eso si, que la conocemos mejor que la nuestra.

        Por eso estamos tan hartos, hartos de dedicar tanto tiempo y esfuerzos a estas cosas que no llevan a ningún lado y cosas que no nos interesan.

      2. Pero Marga, te crees que eso no pasa en Catalunya? Y te crees que no compartimos batallas? Que conozcais la politica catalana y la vasca mejor que la vuestra es culpa de la izquierda catalana o vasca o de esos medios caciquiles y el régimen putrefacto al que representan. Puedo entender, aunque me apena, tu indiferencia. Pero también veo con claridad que no es hacia lo que está pasando en Catalunya sino que va mucho más allá…

      3. No Xavier, eso no pasa en Cataluña, yo he conocido bastantes lugares de cataluña, quizá en algunas zonas rurales o del pirineo se puedan dar esos problemas, pero la despoblación de la meseta es brutal, es mayor que en el norte de Noruega. En todas ls Merindades que es un territorio mayor que la provincia de Vizcaya solo hay 20.000 habitantes, y la densidad de Soria y Zamora es todvía menor.!
        Y todavía aguanta el medio rural con la población mayor de 60 años, pero no sé qué va a pasar cuando toda esa gente se muera.

        Pero tienes razón, no es culpa ni del nacionalistas ni de catalales, es culpa de un régimen muy putrefacto y caciquil que no deja que ninguna iniciativa se asiente por aquí, que echa a la gente con iniciativas y minimamente rebelde.
        No os echo la culpa de nuestros problemas, pero…. hay que tener en cuenta una cosa: el nacionalismo catalan y vasco (y si es viiolento todavía mejor) le viene de perlas a ese caciquismo para desviar la atención sobre los problemas propios y exaltar un sentimiento nacionalista y de unión del pueblo frente a los “de fuera” y hunde completamente en la miseria a los que queremos cambiar las cosas en esta tierra, especialmente por la injusta ley electoral y por el desastre de un estado autonómico que probablemente nos podriamos haber ahorrado .

        Por eso estamos cansados y por eso nos trae sin cuidado el proceso catalán, porque es verdad que estamos juntos en muchas luchas, y los catalanes sois la punta de lanza de muchas de ellas, y os agradecemos mucho que lo seais y os admiramos en cierto sentido porque siempre estais a la cabeza. Pero… en cuanto surge la cuestion nacionalista todos nuestros esfuerzoa se van al carajo, como paso en el 15M, en cuanto se empezo a meter el tema independentista parece que ya no hay que arreglar los problemas, se arreglan separandose del vecino que es el origen de los males ¿no podiais esperar un poco a plantear el tema hasta despues de haber recuperado la soberania democratica? ¿no pdiais haber esperado un poco a que nos librasemos primero de este ataque brutal al que nos estan sometiendo? Separados no vamos a ningún lado, nos dan por todas partes, sobre todo a nosotros que somos los más débiles.

        Y ahora ¿qué hacemos? empezamos un costoso proceso de separacioón o de decisión o de lo que sea y nos pasamos dos años ddándole vueltas a el tema mientras avanza el tratado de libre comercio con eeuu y sigue la caída em picado en la marginalidad y el desempleo y mientras seguimos sin abrirnos a prtugueses y griegos y resto de europeos que podrian ser nuestra única coalicion en europa?

        Estamos cansados, muy cansados, no sé si nos podéis pedir comprensi´ón ¿nos comprendéis vosotros a nosotros?..

        .

      4. Marga, soy Sandra no Xavier. Muy de acuerdo con que el nacionalismo catalán y vasco han sido utilizados para desviar la atención de los muchísimos problemas existentes en el conjunto del Estado español, incluidos los que tu explicas. Yo no me considero nacionalista, ni catalana ni española. Y te aseguro que estar aquí, ser de izquierdas y, por lo tanto, tener que evitar caer en cualquier de los dos nacionalismos no es nada fácil. Sobre todo en un momento en el que las cosas están tan polarizadas y no existe lugar para los matices ni para las zonas grises. Sin embargo, que el nacionalismo español esté utilizando el nacionalismo y el soberanismo (que no son lo mismo) catalán para desviar atención y generar falsas unidades en el resto del Estado, debería hacer pensar a mucha gente de izquierdas. En Catalunya la izquierda que quiere vincular reivindicaciones nacionales/democráticas y sociales es pequeña, pero existimos. Somos la izquierda que rebatimos el perverso “España nos roba”, somos la izquierda que no ve a los españoles como enemigos sino como compañeros, somos la izquierda que no podemos dejar de defender el derecho democrático a la autodeterminación pero que nos estamos dejando la piel para cuestionar al Govern catalán porque si no hay debate ahora sobre qué modelo de país podría ser Catalunya en caso de ser independiente no lo habrá nunca. Somos la izquierda que busca aprovechar la brecha que se abre con la cuestión nacional para impulsar un proceso constituyente catalán, proceso constituyentes catalán que contribuya a dinamitar el régimen borbónico de la transición y que, a su vez, pueda servir de palanca para generar procesos constituyentes en el resto de la península; que sea solo un paso más en la regeneración democrática de este país, desde las raíces. Somos pocos quizás, pero existimos. Y en su momento se nos cayó el alma a los pies al ver que tanta indignación de las plazas quedaba invisibilizada por indignación de banderas, pero en lugar de quedarnos en casa seguimos trabajando para construir discurso y movimiento que, lejos de alejarse de lo que parece preocupar a una parte importante de la población catalana, lo llenara de contenido social, rebatiera el odio o la culpabilización del vecino. No sé si puedo comprender 100% la situación del lugar en el que vives y del que hablas pero lo intento. Soy hija, nieta, biznieta de aragoneses, de los Monegros. Háblame de lugares despoblados, desolados, donde solo se quedan los viejos, que van muriendo y cada vez son menos. Pero vivo en lugares urbanos desde que nací, poco después de que mis madres se convirtieran en emigrantes económicos a Catalunya. No sé si puedo comprender 100% lo que me explicas, pero quiero intentarlo y me parece relevante hacerlo. Quiero luchar contra los tratados de libre comercio, contra los Eurovegas (sean donde sean), contra los recortes de la sanidad, contra todo lo que sea injusto, a tu lado. Por eso en mi carta os pido que nos escuchéis. Y por eso en este espacio intento hacerlo yo.

  3. Da gusto leerte Marga. Cuando dices que no nos conocen no podría estar más de acuerdo (no soy castellano, soy aragonés, pero para ellos idem), y todo me recuerda a “Europa y los pueblos sin historia” de Wolf.

    1. Pues si, Mentol, compartimos problemas aragoneses y castellanos y uno de los inconvenientes de estas identidades nacionales a las que estamos acostumbrados (parece que no sabemos hacer las cosas mejor) que están basadas en el pasado y en la historia y no en el presente y la realidad de los pueblos, es que aragoneses y castellanos, compartiendo los mismos problemas pertenecen a dos “naciones históricas” que no se pueden juntar. Simplemente porque uno cayo con Isaben y el otro con fernando hace 500 años. En fin, no sé si algún día de estos habrá un poco de sensatez en esta península o lo que sea.

  4. Sandra, muchas gracias por tu respuesta, leyéndote me daba la impresión de que me describías a mi misma y a muchos de mis conciudadanos. Nosotros somos ” la izquierda que rebatimos el perverso “Cataluña nos roba”, somos la izquierda que no ve a los catalanes como enemigos sino como compañeros, somos la izquierda que no podemos dejar de defender el derecho democrático a la autodeterminación pero que nos estamos dejando la piel para cuestionar al gobierno español….Y en su momento se nos cayó el alma a los pies al ver que tanta indignación de las plazas quedaba invisibilizada por indignación de banderas, pero en lugar de quedarnos en casa seguimos trabajando para construir discurso y movimiento que, lejos de alejarse de lo que parece preocupar a una parte importante de la población española, lo llenara de contenido social, rebatiera el odio o la culpabilización del vecino. .etc, etc.” y yo creo que somos más de los que parece.

    Y…¡estamos a vuestro lado!¿es que no os habéis dado cuenta? lo que pasa es que nosotros somos invisibles, no tenemos sitio bajo los focos porque los focos siempre apuntan a los mismos y a sus viejos debates.

    No quiero hacerme la víctima con el tema de la despoblación, que afecta sobre todo al campo mientras yo vivo en una ciudad, pero es uno de los problemas graves que nunca se tratan en el gobierno español y que incluso no vemos siquiera nosotros mismos, castellanos o aragoneses.

    No es fácil de explicar porque creo que ni nosotros mismos sabemos qué nos pasa, pero aquí hay un problema muy grande de identidad colectiva y no es vuestro únicamente, es sobre todo nuestro. Eso que se ha dado en llamar España se construye sobre unas bases de identidad colectiva muy extrañas y muy desequilibradas y no se arregla con los siglos. Nosotros estamos hasta arriba de las utilización de lo castellano por parte de la derecha más rancia, pero tampoco es fácil cambiar las cosas cuando seguimos perdiendo a la población más dinámica y ya van siglos de pérdida de población y se sigue votando a esa derecha rancia…porque, ¿para que vas a votar a otros si tu voto va a la basura directamente?

    Agradezco mucho tu actitud abierta y receptiva, e intento también comprenderos pero…me da la impresión de que ahora mismo vosotros tenéis que hacer un esfuerzo por comprendernos porque …la clave de vuestros problemas igual no está en Cataluña…sino fuera de ella.

    Hay muchos sentimientos escondidos en torno al tema catalán que no se comprenden. Hay rabia y hartazgo en el ciudadano español, pero no es por odio o intolerancia, es por impotencia, y por esa enorme pérdida de energía colectiva que supone el dichoso problema nacionalista que está constantemente en los debates enfocando siempre la atención hacia vosotros y no permitiendo que nuestras energías colectivas se orienten hacia lo importante.

    Ojala todos los catalanes y no catalanes fueran como tú y realmente pudiéramos avanzar en estos problemas y seguir luchando por todas esas cosas que dices. Un abrazo.

    1. A todos y todas:

      si el artículo me ha parecido excelente las respuestas son -si cabe- aun mas enriquecedoras. Gracias.

      Hace años que habia perdido la esperanza en el pueblo Español incluido también el Catalán, la he recuperado parcialmente gracias al “procès”, me explico; después de la transición del franquismo al neo-franquismo actual, crei (iluso de mi) que teniamos la suerte de vivir en un pais en construcción donde la justicia social era un logro perfectamente asumible con paciencia y constancia.

      Tardé dos legislaturas del radical partido de derechas disfrazado de social (PSOE) y tres legislaturas del partido de la casta catalana disfrazado de “Seny” (CiU) en darme cuenta del magistral engaño al que habian sometido todas nuestras esperanzas de futuro y todas mis ilusiones políticas.

      La desesperanza mas absoluta llegó con el aborregamiento de la población, consentido desde todas las estructuras políticas excepto algunas de las mas minoritarias y radicales que en aquellos años no me representaban.

      ¿Y que puedo decir de los borregos en que nos dejamos convertir? pues poca cosa halagadora, con un buen “pastor” la inmensa mayoría guarda en la caja de los recuerdos de juventud todas sus esperanzas de libertad y de sociedad justa. Lo peor es que creo que después de esta segunda transición volverán a buscar el “pastor” que mejor les engañe, el que ponga el lazo mas bonito a sus palabras llenas de mentiras y lo mejor de estos años de cambios y esperanza volverán a la caja de los recuerdos.

      Al menos esta vez ya se con certeza como somos los seres humanos y la decepción no será tan aniquiladora para mis ideales, porqué aunque me parezca mentira cuando me miro al espejo, aún los mantengo.

      Este proceso del pueblo Catalán es en realidad la continuación del inacabado proceso del pueblo Español hacia la mayoría de edad, un pueblo que no ha ganado su revolución no sabe defenderse. Ese es el triste diagnóstico que implicitamente llevan incorporado muchos de los comentarios de este foro y de muchos otros foros con el mensaje “no nos dejeis solos”.

      Me duele en el alma decir que si el pueblo Catalán no se hubiera puesto en marcha las opciones de cambio eran tan inexistentes como la voluntad del pueblo Español, quiero aclarar que el pueblo Catalán es igual de cobarde y resignado que el Español, que tan solo la desesperación lo ha hecho moverse, le ha hecho buscar una ilusión para luchar por sus derechos.

      ¿Donde estaba y donde está actualmente el pueblo Español cuando el estado Español ataca a uno de sus pueblos? esa pregunta y su respuesta es asignatura vuestra, del pueblo Español, la del pueblo Catalán es conseguir su libertad y sus derechos.
      Dentro de España y con un pueblo Español anestesiado es imposible, hemos pedido ayuda miles de veces, en el major de los casos la respuesta ha sido y continúa siendo la mudez del que no es sordo, antes de acusar de insolidaridad miraos al espejo, hace daño pero cura del inmovilismo y de la resignación que sólo enmascara la cobardía.

      Me gustaria contestar a tantos temas que habeis planteado…. quizá en otro momento cuando disponga de mas tiempo, ahora estoy trabajando lo mas intensamente que puedo en que la revolución Catalana incluya el diseño de un pais con justicia social como parte inalienable del cambio que estamos provocando, el anhelado cambio de todos los pueblos de Hispania.

      Un Catalán

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