Mes: Setembre de 2013

El feminismo a la ofensiva: pentálogo provida

feminism_saved_my_life_once

Sandra Ezquerra | Público  El debate político y mediático de las últimas décadas en torno al aborto ha ido acompañado de una creciente apropiación monopólica de la defensa de la vida por parte de la derecha y una interesada contraposición de ésta a la reivindicación del feminismo del derecho a decidir. Si bien las feministas nos hemos defendido de la sibilina acusación de egoístas y/o infanticidas por parte de la maquinaria católica y sus profanos fieles, cabe reconocer que nuestros intentos de cuestionar la defensa de la vida como quehacer exclusivo de la derecha han dado hasta el momento escasos frutos: por muy antielección que sean, los antielección son por todo el mundo conocidos como provida y, por muy provida que sea, el feminismo sigue siendo identificado como proaborto.

Sin embargo, además de calculadamente polarizante, esta lógica es falsa. El feminismo defiende la vida. Siempre lo ha hecho. Y es por ello que en un momento en que los galanes de la moral tradicional salen de sus madrigueras para cargar de nuevo contra el derecho a decidir y la libertad; en un contexto donde recortes y cavernas se conjuran para resucitar la moda de la mujer sumisa y abnegada, resulta más estratégico que nunca reivindicar el feminismo como profundamente provida y desencorsetarse del armazón semántico que se nos ha impuesto desde fuera. Un pentálogo del feminismo provida no sólo refuerza la reivindicación de la libertad y la autonomía femenina como elementos claves de la lucha de las mujeres, sino que además, en un momento en que la derecha vuelve a embestir contra las mujeres criminalizándonos y despojándonos de derechos, propone y argumenta nuestra reapropiación de la vida como principio y camino emancipador. He aquí una primera propuesta:

1. El feminismo defiende el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo de manera segura. Tal y como advierte la Organización Mundial de la Salud, la penalización del aborto sólo provoca más mortalidad materna y, en estos momentos, 47.000 mujeres mueren cada año en el mundo por interrumpir su embarazo de forma clandestina y el 13% de las muertes maternas se deben a un aborto inseguro, la mayoría en países con legislaciones restrictivas al respecto. El número de interrupciones voluntarias del embarazo no disminuye cuando se endurecen las leyes, pero los abortos inseguros sí aumentan. Es en memoria de todas las mujeres que al intentar ejercer su derecho a no tener un hijo se han encontrado en situaciones insalubres, han sufrido riesgo de muerte o han fallecido por lo que el feminismo es provida.

2. El término aborto inseguro y clandestino, según la ONU, no sólo se refiere a riesgos para la salud o la vida de la mujer, sino también a la negación a las mujeres del derecho a la información, a la vida y a la libertad. El aborto, de este modo, no sólo constituye un problema de salud sino también, y sobre todo, de derechos humanos, sociales y económicos. Las múltiples trabas que dificultan a las mujeres acceder de manera libre y equitativa a una interrupción voluntaria del embarazo -como un nivel adquisitivo que nos permita viajar y/o costearnos una clínica discretamente privada, nuestra edad, lugar de residencia, país de origen o situación administrativa- no son sólo manifiestamente hipócritas, sino que además resultan discriminatorias. Si bien todas estas barreras siguen existiendo en la legislación actual en el Estado español, se verán agravadas si el Partido Popular cumple su amenaza de reformarla. Es en su empeño por eliminarlas por lo que el feminismo es provida.

3. Los principales factores que relacionan disminución de embarazos no deseados y abortos entre las mujeres jóvenes son el aumento del uso de anticonceptivos, un mayor acceso a la información y una mejor educación sexual y afectiva; todos ellos reivindicados desde hace años por el movimiento feminista. A pesar de que la misma derecha que nos llama antivida se opone a preparar a nuestros y nuestras jóvenes a mantener relaciones sexuales seguras, libres e inteligentes, es necesario y urgente generar y transmitir un modelo de sexualidad enriquecedora, madura y saludable. Ello no se alcanza preconizando hipócritas abstinencias o silencios, sino garantizando que las decisiones de la gente joven estén basadas cada vez más en la información, la libertad y el respeto mutuo. Es en su férrea defensa de la prevención de embarazos no deseados y, como resultado, de abortos, basada en la transmisión de valores de equidad y autonomía, por lo que el feminismo es provida.

4. En su delirante cruzada contra el derecho de las mujeres a decidir, el ministro Gallardón amenaza con convertir la normativa actual en más restrictiva aún que la del 1985 y se propone suprimir el supuesto de malformación fetal como causa de interrupción voluntaria del embarazo. Lo hace argumentando que todas aquellas personas que han nacido o que “están a punto de nacer” con cualquier tipo de discapacidad deben tener los mismos derechos que el resto de la ciudadanía. Desde el feminismo nos preguntamos cómo las derechas al frente y a la sombra del Gobierno tienen la desfachatez de autoerigirse como heroicas salvadoras de un colectivo social al que niegan la vida digna mediante el recorte y privatización de servicios, programas y otros apoyos a la autonomía restringida. ¿No será que el Partido Popular busca que seamos las familias, y particularmente las mujeres, las que nos responsabilicemos de las personas a las que ellos obligan a nacer pero de las que desentienden desde su primer minuto de vida?. ¿Las mismas familias y mujeres a las que ellos dejan en la estacada mediante su rescate-estafa de la banca y su destrucción del Estado de Bienestar?. Es en su férrea denuncia de la impostura de los que dicen defender los derechos sociales de lunes a jueves mientras los recortan a golpes de decreto justo antes del fin de semana, por lo que el feminismo se erige hoy más que nunca como provida.

5. El Partido Popular no sólo obliga a mujeres a ser madres en contra de su voluntad sino que impide que muchas otras lo sean a pesar de desearlo y sentirse preparadas para ello. Lo hace mediante la defensa de la esterilización forzosa de personas con discapacidades psíquicas a pesar de la oposición de las entidades sociales y las recomendaciones de la ONU. Lo hace, a su vez, recurriendo el matrimonio entre personas del mismo sexo ante el Tribunal Constitucional al considerar la familia heterosexual el entorno natural de los hijos [sic]. Y lo hace impidiendo que las mujeres solas o lesbianas puedan acceder a los servicios públicos de reproducción asistida para conseguir quedarse embarazadas sin la intervención de un hombre. El Gobierno reparte de esta manera carnés de buenas y malas madres; buenas y malas mujeres; y decide quién puede formar una familia y quién no. Gallardón dice que la maternidad hace a las mujeres verdaderamente mujeres, pero olvida aclarar (¡qué descuido el suyo!) que se refiere exclusivamente a aquellas que tengan la opción sexual adecuada, pretendan formar el tipo de familia correcto (nuclear, heterosexual, etc.) o no presenten ningún tipo de discapacidad mental. Sólo el Dios de Rouco sabe lo que podría pasar si permitimos que la infancia se críe entre maricones y bolleras o si garantizamos a las personas con diversidad funcional autonomía en las decisiones que afectan a su cuerpo y su sexualidad. Es finalmente en su empeño de defender los derechos y las libertades de TODAS las personas, así como de hacerlo de lunes a domingo, por lo que el feminismo es provida.

El feminismo es provida porque su razón de ser es la construcción de una sociedad más justa y libre que ponga el bienestar y el bien común en el centro; una sociedad que no condene a sus mujeres más pobres, más jóvenes o más vulnerables a morir desangradas con un aborto clandestino; una sociedad que no aspire a domesticar los cuerpos y la vidas de las personas en compartimentos moralizantes; que eduque a sus jóvenes en los principios del raciocinio, la responsabilidad y la verdad para que sus acciones no tengan impactos negativos en ellas o en terceras personas; que incluya, cuide y respete de manera genuina a aquellas personas con diversidad funcional; que acepte la libertad de todos y todas a decidir sus sentires y sus deseos; que no diga una cosa y luego haga otra.

Sin embargo, nos lleva ventaja la retórica de la derecha, anti-elección y prohibitiva. Queda poco tiempo; nuevos ataques se avecinan. Salgamos a las calles, retomemos posesión de lo nuestro y pasemos a la ofensiva. El feminismo, ahora y siempre, es provida.

Articulo aparecido en Público el 27/09/2013

Fem via i decidim-ho tot

FotoSandraAssembleaFeminisme

Sandra Ezquerra | La Independent El dret del poble de Catalunya a decidir sobre el seu futur es troba sense dubte al centre del debat mediàtic, polític i social en l’actualitat al nostre país. Es troben a l’ordre del dia conceptes tan crucials com soberania,  autogovern, autodeterminació i llibertats nacionals i, en els darrers anys, s’ha articulat de manera creixent una important cohesió entorn l’aposta de celebrar un referèndum per fer sentir la veu de la ciutadania sobre el l’encaix de Catalunya en el Regne d’Espanya. Davant l’immobilisme reaccionari del govern espanyol, cada cop són més les persones i els espais que reclamen la celebració de la consulta, fins i tot si aquesta constitueix un acte massiu de desobediència a les prescripcions de la beatificada Constitució Espanyola. És més, segurament també en part com a resultat de la incapacitat dels governs de gestionar el “problema catalán” de manera raonable, el consens social entorn la independència de Catalunya i la creació d’un Estat propi també ha multiplicat adhesions i suports.

Les corrents de pensament dominants en l’apogeu de la globalització neoliberal ens han explicat que els nacionalismes ja no tenen raó de ser en el segle XXI i constitueixen reaccions retrògrades front la llibertat escenificada pel triomf històric dels mercats. Han omès, tanmateix, no només el paper homogeneïtzador de l’extensió global del capitalisme occidental sinó particularment la vigència dels nacionalismes triomfants com ara el francès, el nord-americà o l’espanyol, així com la parcialitat del que entenen per ser lliures. Les banderes, en realitat, i particularment aquelles que compten amb un Estat centralista al darrere, segueixen amagant-se sota intervencions militars neoimperialistes a països com Iraq, Afganistan, Líbia o Síria, el genocidi cultural i físic de minories ètniques, la imposició de polítiques antisocials a la majoria de la població o la voluntat d’espanyolitzar els nens catalans en el cas del Regne d’Espanya. Front les lectures tendencioses de l’agonia dels nacionalismes, cal visibilitzar l’excel•lent salut amb la que encara compta l’espanyol i respondre amb contundència als perennes atacs, siguin rere l’estendard que siguin, contra els drets dels pobles a decidir existir.

El moment polític en què ens trobem és històric perquè, després de segles de debats sobre l’encaix de Catalunya en el Regne, i malgrat les més que sospitoses vacil•lacions d’Artur Masobre una esquerda en els aparentment infranquejables murs construïts sobre silencis, desmemòries i mentides. Permet, en definitiva, visibilitzar la naturalesa fictícia del que molts i moltes encara anomenen Espanya i l’arrel autoritària d’un cada cop menys tímid nacionalisme espanyol. La batalla, tanmateix, no pot ser de cap de les maneres entre projectes nacionals basats en subjectes i objectius monolítics sinó entre la compulsió d’imposar i la llibertat de decidir, de ser, d’existir. I aquesta ha d’incloure, sense cap mena de dubte, totes les esferes de les nostres vides, tant les col•lectives com les més íntimes.

No ens serveix una nació catalana basada en l’exclusió, l’essencialisme i l’assignació de carnets de bons patriotes. El veritable potencial emancipador del context actual rau en l’oportunitat de crear una nova realitat amb la societat civil com a personatge principal, de repensar-ho tot, d’alterar prioritats, de canviar lògiques, d’incloure tothom. Es presenta una ocasió sense precedents per posar en dubte la fal•làcia de la nació espanyola, però també per problematitzar la catalana i fer entrar en l’agenda política qüestions que al nostre govern li convé amagar en el seu calaix. El poble de Catalunya no pot consentir convertir-se en coartada d’una llibertat parcial i esbiaixada reivindicada pel govern dels que un dia es van creure els millors. És per això que des del Procés Constituent treballem per un canvi social en què les llibertats no siguin enteses de manera selectiva sinó que, en seu sentit més ampli i complet, esdevinguin protagonistes i raó de ser d’un canvi radical del model social.

El que hi ha en joc és massa transcendental com per ser gestionat en ombres de despatxos o racons de passadissos. Els que ens volen governar des d’aquests indrets haurien d’haver previst que resulta gairebé impossible tornar a tancar la caixa de Pandora un cop comencen a grinyolar els panys, i la resta hem d’aprofitar l’avinentesa per dur l’escletxa oberta fins les darreres conseqüències. Si veritablement estem disposats i disposades a lliurar la batalla per la llibertat i la independència hauríem de fer-ho amb cadascuna de les seves lletres i els seus sentits: llibertat per decidir sobre les retallades socials, llibertat per no pagar el deute, llibertat per decidir sobre el nostre cos, llibertat per obtenir una educació i accés a atenció sanitària, llibertat per nacionalitzar la banca sota control social, llibertat per exercir com a ciutadans sense importar on hem nascut, llibertat per compartir coneixement de manera il•limitada, llibertat per ser mares, llibertat per no ser-ho, llibertat per accedir a un habitatge digne, llibertat per estimar a qui vulguem, llibertat per decidir juntes sobre tots els àmbits que afecten les nostres existències, com a poble però també com a comunitat, com a famílies, com a persones i, per descomptat, com a dones.

No es tracta, com podrien argumentar alguns, de promoure el caos i l’individualisme, sinó de que la llibertat i la independència esdevinguin fonaments centrals i genuïns del país que volem construir sense convertir-nos en hostatges de retòriques messiàniques o càlculs electoralistes. L’assemblea de feminismes del Procés Constituent ja ha començat a caminar, i tenim clar que, de la mateixa manera que portem dècades escoltant que sense les dones no hi ha revolució, sense totes nosaltres i sense la nostra llibertat no hi ha independència, ni procés constituent ni transformació social possible.

Algunes de les primeres decisions del govern de CIU l’any 2010 varen ser suprimir el programa de protecció contra la violència masclista del Departament d’Interior o la Sotsdirecció d’Igualtat d’Oportunitats del de Treball. Persegueixen les dones musulmanes criminalitzant el seu ús del vel integral i retallen en serveis d’atenció a les persones com Dependència o escoles bressol, obligant les dones a intensificar els seus malabarismes per tenir cura dels i les nostres. Estarà disposat el President Mas, el dia en què declari la independència de Catalunya a la plaça Sant Jaume, a anunciar la despenalització absoluta i immediata de l’avortament en el nou país o el dret de les dones soles i/o lesbianes a accedir a la reproducció assistida per la sanitat pública? Tindrà la voluntat d’abolir la llei d’estrangeria? Anunciarà mesures per acabar amb l’explotació de desenes de milers de dones migrades treballant a les llars de la burgesia catalana a l’ombra de la informalitat i la doble moral? Prohibirà l’ús de les bales de goma? Posarà fi a la criminalització de les prostitutes? Proclamarà l’impagament del deute a les entitats financeres i la multiplicació de la despesa social? Desobeirà a la Troika en les seves imposicions d’austeritat? Garantirà la igualtat efectiva d’homes i dones en el mercat laboral així com el repartiment dels treballs i la riquesa? Despatologitzarà les persones que es veuen atrapades en cossos o rols de gènere que els resulten aliens? Lluitarà de manera incondicional pel dret al propi cos?

No ho crec. Com tampoc crec que ho fessin en cas de governar cap dels partits del règim. És per això que resulta més important que mai jugar la partida, però deixant ben clar que cal un canvi de regles, d’àrbitre i de jugadors. Li deien democràcia i ja no ho és, però no la ressuscitarem sense un canvi de paradigma on l’autodeterminació i la sobirania siguin indestriables de la solidaritat, del benestar i del bé comú. I tenim totes les de guanyar, no només perquè els superem en nombre sinó sobretot perquè tenim la raó. Volem fer via, sí. Volem independència, sí. Per decidir-ho tot. Totes. I tots.

Article publicat a La Independent l’11 de setembre de 2013. Foto d’Amada Santos

Encerclem La Caixa: per la independència del 99%

FotoTorresLaCaixa

Traducción al castellano aquí

Sandra Ezquerra |eldiario.es A una setmana de la Diada de l’11 de setembre tot apunta que la Via Catalana organitzada per l’Assemblea Nacional Catalana (ANC) serà un gran èxit. L’alt nivell de participació amb què previsiblement comptarà, la seva repercussió mediàtica durant els darrers mesos, així com la seva capacitat aglutinadora d’una bona part de les veus sobiranistes del país, constitueixen un clar símptoma de l’avenç quantitatiu i qualitatiu de les posicions tant pel dret democràtic a decidir el futur de Catalunya com d’una aposta explícita per la independència. Parafrasejant Heidi Hartmann, la unió entre Espanya i Catalunya ha estat com el matrimoni entre home i dona defensat tradicionalment per les cavernes político-religioses: Espanya i Catalunya són una, i aquesta una és Espanya. Fins fa poc el dilema raïa en aconseguir un matrimoni més saludable o bé començar a preparar els papers del divorci. I la primera opció perd força a ambdues ribes de l’Ebre.

Des del seu naixement l’abril del 2011, l’ANC ha estat fonamental per l’arrelament del sentiment independentista a la societat catalana, així com en la seva visibilització. No ha resultat menys decisiu, d’altra banda, l’autisme reaccionari provinent del govern estatal, des de la gestió de l’Estatut per part del govern del PSOE a les no per nombroses menys insòlites agressions per part del govern del Partit Popular, com ara la declaració d’intencions d’espanyolitzar els i les nenes catalanes. Front aquests atacs, les postures federalistes defensades des de Catalunya queden cada cop més desvirtuades. Com deia algú fa poc, per jugar a tenis cal algú a l’altra banda de la xarxa. Sinó únicament estem llançant pilotes enlaire. I segurament també fora.

No podem oblidar, tanmateix, que les mobilitzacions i expressions sobiranistes no han estat l’única veu al carrer durant els darrers anys i, particularment des que va esclatar la crisi econòmica. Des de l’any 2008 hem assistit a desenes de manifestacions contra Expedients de Regulació d’Ocupació, un massiu i espectacular moviment 15-M expressant que “no som mercaderies en mans de polítics i banquers”, ocupacions de CAP, hospitals, consultoris, escoles i universitats contra les polítiques d’austeritat dels governs de Madrid i de la Generalitat, tres vagues generals contra les retallades a les pensions i les reformes laborals i desenes de vagues sectorials o localitzades, incomptables actes de desobediència ciutadana per aturar desnonaments, creixents denúncies feministes contra les polítiques misògines de la dreta catalana i espanyola i, entre moltes d’altres, la proposta d’una auditoria ciutadana per impedir el pagament del deute il·legítim i odiós.

El més que segur èxit de la Via Catalana serà un indici irrefutable de l’evolució de la sensibilitat política nacional d’una part important dels i les catalanes, però una anàlisi rigorosa del moment que estem vivint no pot ignorar l’augment i aprofundiment de les crítiques contra les polítiques d’austeritat i les retallades, així com de la desconfiança ciutadana vers la classe política que ens ha conduït a aquesta crisi i pretén fer-nos-la pagar. Les massives mobilitzacions a favor de la independència de Catalunya o pel dret a decidir no han d’esborrar les assemblees multitudinàries a les places del conjunt del país que han exigit una societat més justa o un sistema polític veritablement participatiu i transparent, sinó que constitueixen una altra canalització del creixent malestar social vers el règim de la Transició, l’especulació, la corrupció, la impunitat, la desmemòria, l’empobriment de la majoria i els privilegis d’uns pocs.

Vivim un moment excepcional, tant en la vessant nacional com en la social. I, mentre que resulta imprescindible abandonar soliloquis estèrils i començar a fer via nacional, és igualment fonamental aprofitar l’oportunitat històrica que se’ns obre per parlar del dret a decidir en totes les seves dimensions. El matrimoni entre Espanya i Catalunya fa temps que es troba en crisi, sí, i el més desitjable en aquests moment és un divorci exprés, sí, però la DEMOCRÀCIA en majúscules agonitza, i la misèria i patiment generats per la crisi i la seva gestió per part de TOTS els governs, són cada cop més injustos i insostenibles. Davant d’això, com diria l’Arcadi Oliveres, no n’hi ha prou amb què passin d’”engañarnos” i “escañarnos” a fer-ho amb ny i guió. Podem i hem d’aspirar a molt més.

És aquest el sentit i la raó de ser de l’Encerclem La Caixa convocat pel Procés Constituent, i no -com algunes veus han defensat- fer competència deslleial a la Via Catalana o restar-li protagonisme. És impossible preveure quin serà el destí del camí que estem recorrent, però Encerclem La Caixa suma a la necessitat de poder decidir com a poble la urgència de poder fer-ho també com a ciutadania: sobre com es distribueixen els recursos públics, sobre la qualitat de les nostres escoles, sobre l’atenció a les persones malaltes, sobre el dret a l’habitatge, sobre el pagament del deute, sobre els nostres cossos, sobre totes les esferes de les nostres vides! I això no resta centralitat al moviment per la independència sinó que busca omplir-lo de contingut democràtic.

Com qualsevol esdeveniment històric, els processos sobiranistes no són mai socialment neutres, i el Procés Constituent treballa per a que el nostre es posi al servei de la majoria. Dir que les reivindicacions socials divideixen en un dia tan significatiu com l’11 de setembre; dir que a la Diada no toca parlar de drets socials; o dir que ja posarem el poder financer al seu lloc quan tinguem un Estat propi, no només és una fal·làcia sinó que a més resulta profundament perillós. Potser Madrid ens roba i sens dubte fa molt temps que el govern espanyol ens falta el respecte, però no és menys cert que també ho fan Artur Mas i els seus compares privatitzant hospitals, tancant centres de salut, augmentant les taxes universitàries, criminalitzant els moviments socials, convertint les nostres ciutats en parcs temàtics, promovent la impunitat de la violència policial i la corrupció política, votant amb el Partit Popular a favor de la constitucionalització de l’austeritat, prioritzant els pagaments a la banca per sobre dels de les entitats socials i, entre moltes altres gestes, batejant carrers amb noms de personatges franquistes. Jo vull una República Catalana, però no vull la que m’ofereixen ells ni la vull governada pels seus interessos.

La independència de Catalunya no pot ser parcial ni a qualsevol preu. És un destí en ella mateixa però sobretot ha de constituir el camí cap a una societat més justa; ha cer servir per treure la democràcia del coma i repensar-ho tot, repensar-nos tots, de nou. Un dels grans valors de la Via Catalana és que està organitzada, encapçalada i protagonitzada per la societat civil, i mereix tot el suport. L’encerclament de La Caixa és al seu torn una aposta per a que la independència sigui la del 99%, per a que l’inevitable divorci ens porti una millor vida i per a que la substitució de la “ñ” no sigui merament folklòrica ni condueixi a canviar-ho tot per a que, en el fons, tot segueixi igual. Els i les que no hi estan d’acord és o perquè encara no ho han entès o perquè ja els interessa que sigui així. Pel que fa als primers, haurem de parlar més clar, fer-nos comprendre i seguir construint ponts. Pel que fa als segons, no en tinc cap dubte: hem de seguir assenyalant-los, parlar més alt que mai i seguir empenyent ben fort.

Article aparegut a Catalunya Plural/ElDiario.es el 5 de setembre del 2013