Sobre las ficciones del acceso libre a la píldora poscoital

pildora poscoital

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Ayer lunes día 28 de septiembre se empezó a dispensar sin receta la píldora poscoital (más conocida como del día después) en las farmacias del Estado español. Constituye esto, por lo menos sobre el papel, un avance respecto a una situación en la que se requería la autorización médica para que una mujer pudiera acceder al fármaco. Una aproximación a este cambio, no obstante, pone en duda los argumentos de aquéllos que, bien sea mediante celebraciones o bien mediante repudias, lo perciben como un enorme progreso en lo que se refiere a la prevención de embarazos no deseados o carta blanca para el libertinaje y la irresponsabilidad sexual.

En este sentido, considero importante detenernos a reflexionar sobre algunas de las circunstancias que rodean a la dispensación de la píldora en las farmacias, circunstancias que en realidad hacen que lo que ya se está “vendiendo” como un derecho formal (o una aberración, dependiendo de quién protagonice el titular) desafortunadamente no se vaya a traducir en un derecho real.

Para empezar, la píldora vale 20 Euros. No hace falta ser muy lista para darse cuenta de que muchas mujeres que necesiten acceder a ella (y es importante recordar que la eficacia de la píldora disminuye cuanto más se retrasa la toma) pueden tener dificultades para pagar dicho precio. Particularmente mujeres jóvenes y de bajo nivel adquisitivo se pueden encontrar con que no pueden reunir con rapidez (o no pueden reunir, punto) el dinero que cuesta la píldora. Se podría argüir que en el caso de Catalunya, por ejemplo, estas mujeres siempre pueden acudir a un centro de salud para que se les dispense la píldora de manera gratuita. Pero la gratuidad no está garantizada en todas las comunidades autónomas. De esta manera, se inicia la venta sin receta en las farmacias no como un avance del que a partir de ahora todas las mujeres puedan beneficiarse, sino como una opción a la que sólo podrán recurrir aquéllas que puedan permitírsela. El acceso de la píldora sin supervisión médica no inicia sus andaduras como derecho universal sino como opción (sólo) para quién pueda pagarla. No queda claro si dicha discriminación responde al rechazo por parte de la administración de destinar recursos a un fármaco con una demanda social importante o si es fruto del miedo a ser tachada de estar promoviendo el sexo sin protección (o el sexo, punto). Quizás hay un poco de todo. Lo que está claro es que ni el acceso universal a la Sanidad ni el libre derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo constituyen factores explicativos (ni consecuencias) de la reciente reforma. Otro gallo cantaría si de verdad lo fueran.

No todo se reduce al coste de la píldora. Aún suponiendo por un momento que todas las mujeres podrán permitirse pagarlo, en Catalunya, a raiz del protocolo que firmaron el pasado verano la Generalitat y el Colegio de Farmacéuticos, éstos, tras alegar objeción de conciencia, no están obligados a venderla. No dice nada el protocolo, no obstante, sobre la distancia física máxima que puede haber entre objetor y objetor. Dicho silencio legal derivará en situaciones en las que, ante la baja densidad de farmacias (por ejemplo, en el medio rural), la negativa de una farmacéutica a dispensar la píldora, pongamos un sábado por la noche, puede desembocar en grandes dificultades de acceso al fármaco, ya que la farmacia más cercana podría estar a decenas de kilómetros. En el medio urbano ello puede desembocar en un peregrinaje absurdo e incómodo para encontrar una farmacia de guardia dispuesta a dispensar la píldora. Mientras que el protocolo protege el derecho de los farmacéuticos catalanes a dormir con la conciencia tranquila, constituye también una grave amenaza al acceso real y garantizado, de nuevo, de todas las mujeres a la píldora. En este sentido, la Generalitat ha optado por proteger a los farmacéuticos de los conflictos morales resultantes de  la dispensación de la píldora y del supuesto exceso de algunas mujeres a la hora utilizarla. No obstante, yo me pregunto, ¿cómo piensa proteger la Generalitat a las mujeres de los posibles excesos de una objeción de conciencia sin regular?

Y no sólo en Catalunya se dan problemas. Como se puede leer hoy en un artículo de Público, la dispensación de la píldora sin receta en las farmacias del Estado arranca entre la confusión y el agujero legal que la existencia de leyes contradictorias crea. Por un lado, si bien el Gobierno tampoco se pronuncia sobre la regulación de la objeción de conciencia en este contexto, según el Consejo General de Farmacéuticos, los farmacéuticos pueden, a título particular, esgrimir el artículo 16 de la Constitución, que garantiza la libertad ideológica. ¿Cómo se piensa resolver este conflicto? Además, a pesar de que la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento obliga a los farmacéuticos a dispensar los fármacos que les demanden los usuarios y el Sistema Nacional de Salud, la Ley de Existencias mínimas (de 1965) no incluye la píldora poscoital en la lista de fármacos indispensables. Un supuesto avance se convierte, de esta manera, en una ficción legal hasta que a alguien se le ocurra actualizar una norma franquista que, evidentemente, excluía la píldora poscoital. Ya llevamos tiempo diciéndoselo al gobierno del PSOE: las cortinas de humo no funcionan y de nada sirven reformas maquilladas de progresía si se dejan intactas leyes reaccionarias que permiten abrir puertas traseras.

La garantía de nuevos derechos, de esta manera, se convierte en ficción ante la incoherencia y contradicción entre distintas normativas. Además, la incapacidad por parte de la administración de reconocer que la desigualdad entre las condiciones  materiales (nivel adquisitivo, ubicación geográfica, etc.)  de las mujeres deriva en desigualdad en el acceso a derechos supuestamente universales corrobora, una vez más, que los derechos formales no se traducen de manera automática en derechos ni reales ni sociales. Lejos de inaugurar el acceso libre y universal a la píldora postcoital, ayer lunes se abrió una nueva versión de un conflicto ya viejo, en el que las mujeres vamos a seguir reivindicando el control sobre nuestro propio cuerpo y lxs profesionales anti-elección, en vergonzosa complicidad con las distintas administraciones, contarán con la discrecionalidad e impunidad que la legalidad y la alegalidad les confieren, para impedírnoslo.

5 comments

  1. Retroenllaç: Bitacoras.com
    1. Vols dir l’article o la píndola?🙂
      Fa uns dies que tinc pendent trucar-te. Em cal un cop de mà amb un parell de coses… Parlem aquest cap de setmana!

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